Las Escrituras      Ayudas para el estudio  | Buscar  | Opciones  | Marcado  | Ayuda  | Español 
Escuchar   Imprimir   < Anterior  Siguiente >
SALMOS
Salmo 104
Jehová está vestido de gloria y majestad — Él hace a Sus ángeles espíritus y a las llamas de fuego Sus ministros — Con Su cuidado Él sustenta todas las formas de vida — Su gloria permanece para siempre.
  1 Bendice, alma mía, a Jehová.
Jehová, Dios mío, ¡qué grande eres tú!
Te has vestido de gloria y de majestad.
  2 Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura,
que extiende alos cielos como una cortina,
  3 el que pone las vigas de sus altos aposentos en las aguas,
el que hace de las nubes su carroza,
el que anda sobre las alas del viento,
  4 el que hace a asus ángeles espíritus
y a las llamas de fuego sus ministros.
  5 Él fundó la tierra sobre sus cimientos;
no será jamás removida.
  6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste;
sobre los montes estaban alas aguas.
  7 A tu reprensión huyeron;
al sonido de tu trueno se apresuraron;
  8 subieron los montes, descendieron los valles,
al lugar que tú les fundaste.
  9 Les pusiste límite, el cual no traspasarán,
ni volverán a acubrir la tierra.
  10 Tú eres el que envías los manantiales por los arroyos;
van entre los montes.
  11 Dan de beber a todas las bestias del campo;
mitigan su sed los asnos monteses.
  12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos;
cantan entre las ramas.
  13 Él riega los montes desde sus aposentos;
del fruto de sus obras se sacia la tierra.
  14 Él hace crecer la hierba para las bestias,
y las plantas para el servicio del hombre,
para sacar el pan de la tierra,
  15 y el vino que alegra el corazón del hombre,
y el aceite que hace lucir el rostro,
y el pan que sustenta el corazón del hombre.
  16 Se llenan de savia los árboles de Jehová,
los cedros del Líbano que él plantó.
  17 Allí anidan las aves;
en los cipreses hace su casa la cigüeña.
  18 Los montes altos son para las cabras monteses;
las peñas, para madrigueras de los aconejos.
  19 Hizo la luna para alos tiempos;
el sol conoce su ocaso.
  20 Pones las tinieblas, y es la noche;
en ella corretean todas las bestias de la selva.
  21 Los leoncillos rujen tras la presa,
y buscan de Dios su comida.
  22 Sale el sol, se recogen,
y se echan en sus guaridas.
  23 Sale el hombre a su labor,
y a su labranza hasta la tarde.
  24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová!
Las has hecho todas ellas con sabiduría;
la tierra está llena de tus creaciones.
  25 Éste es el grande y ancho mar,
en donde hay seres innumerables,
seres pequeños y grandes.
  26 Allí surcan las naves,
y el aleviatán que hiciste para que jugase en él.
  27 Todos ellos esperan en ti,
para que les des la comida a su tiempo.
  28 Tú les das y ellos recogen;
abres tu mano y se sacian de bien.
  29 Escondes tu rostro, ellos se turban;
les quitas el aliento, fenecen
y vuelven a ser apolvo.
  30 Envías tu espíritu, son creados,
y renuevas la faz de la tierra.
  31 Sea la gloria de Jehová para siempre;
regocíjese Jehová en sus obras.
  32 Él mira la tierra, y ella tiembla;
toca los montes, y humean.
  33 A Jehová cantaré en mi vida;
a mi Dios cantaré alabanzas mientras viva.
  34 Sea mi ameditación agradable a él;
yo me regocijaré en Jehová.
  35 Sean consumidos de la tierra los pecadores
y los malvados dejen de ser.
Bendice, alma mía, a Jehová.
¡aAleluya!