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EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 4
  2 Y se habían visto a sí mismos en su propio estado acarnal, aún bmenos que el polvo de la tierra. Y todos a una voz clamaron, diciendo: ¡Oh, ten misericordia, y aplica la sangre cexpiatoria de Cristo para que recibamos el perdón de nuestros pecados, y sean purificados nuestros corazones; porque creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios, que dcreó el cielo y la tierra y todas las cosas; el cual bajará entre los hijos de los hombres!

Notas al pie de página
2a
b
Hel. 12:7–8.
  7 ¡Oh cuán grande es la ainsignificancia de los hijos de los hombres; sí, son menos aún que el polvo de la tierra!
c
Mos. 3:18.
  18 Pues he aquí, él juzga, y su juicio es justo; y el niño que muere en su infancia no perece; mas los hombres beben condenación para sus propias almas, a menos que se humillen y se avuelvan como niños pequeños, y crean que la salvación fue, y es, y ha de venir en la sangre bexpiatoria de Cristo, el Señor Omnipotente, y por medio de ella.
Hel. 5:9.
  9 ¡Oh recordad, recordad, hijos míos, las apalabras que el rey Benjamín habló a su pueblo! Sí, recordad que no hay otra manera ni medio por los cuales el hombre pueda ser salvo, sino por la sangre bexpiatoria de Jesucristo, que ha de venir; sí, recordad que él viene para credimir al dmundo.
d