EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 3
18
Pues he aquí, él juzga, y su juicio es justo; y el niño que muere en su infancia no perece; mas los hombres beben condenación para sus propias almas, a menos que se humillen y se avuelvan como niños pequeños, y crean que la salvación fue, y es, y ha de venir en la sangre de Cristo, el Señor Omnipotente, y por medio de ella.
Notas al pie de página
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