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EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 3
  16 Y aun si fuese posible que los aniños pequeños pecasen, no podrían salvarse; mas te digo que son bbenditos; pues he aquí, así como en Adán, o por naturaleza, ellos caen, así también la sangre de Cristo expía sus pecados.

Notas al pie de página
16a
b
Moro. 8:8–9.
  8 Escucha las palabras de Cristo, tu Redentor, tu Señor y tu Dios: He aquí, vine al mundo no para llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores; los asanos no necesitan de médico sino los que están enfermos; por tanto, los niños bpequeños son csanos, porque son incapaces de cometer dpecado; por tanto, la maldición de eAdán les es quitada en mí, de modo que no tiene poder sobre ellos; y la ley de la fcircuncisión se ha abrogado en mí.