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EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 27
  25 Y el Señor me dijo: No te maravilles de que todo el género humano, sí, hombres y mujeres, toda nación, tribu, lengua y pueblo, deban anacer otra vez; sí, nacer de Dios, ser bcambiados de su estado ccarnal y caído, a un estado de rectitud, siendo redimidos por Dios, convirtiéndose en sus hijos e hijas;

Notas al pie de página
25a
Rom. 6:3–11.
  3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido abautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
Mos. 5:7.
  7 Ahora pues, a causa del convenio que habéis hecho, seréis llamados aprogenie de Cristo, hijos e hijas de él, porque he aquí, hoy él os ha bengendrado espiritualmente; pues decís que vuestros ccorazones han cambiado por medio de la fe en su nombre; por tanto, habéis dnacido de él y habéis llegado a ser sus ehijos y sus hijas.
Alma 5:14.
  14 Y ahora os pregunto, hermanos míos de la iglesia: ¿Habéis anacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros? ¿Habéis experimentado este gran bcambio en vuestros corazones?
Moisés 6:59.
  59 Que por causa de la transgresión viene la caída, la cual trae la muerte; y como habéis nacido en el mundo mediante el agua, y la sangre, y ael espíritu que yo he hecho, y así del bpolvo habéis llegado a ser alma viviente, así igualmente tendréis que cnacer otra vez en el reino de los cielos, del dagua y del Espíritu, y ser purificados por sangre, a saber, la sangre de mi Unigénito, para que seáis santificados de todo pecado y egocéis de las fpalabras de vida eterna en este mundo, y la vida eterna en el mundo venidero, sí, ggloria inmortal;
b
Mos. 3:19.
  19 Porque el hombre anatural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la bcaída de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se csometa al influjo del Santo dEspíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga esanto por la expiación de Cristo el Señor, y se vuelva como un fniño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someterse a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre él, tal como un niño se somete a su padre.
Mos. 16:3.
  3 Porque son acarnales y diabólicos, y el bdiablo tiene poder sobre ellos; sí, aquella antigua serpiente que cengañó a nuestros primeros padres, que fue la causa de su dcaída; que fue la causa de que toda la humanidad llegara a ser carnal, sensual y diabólica, ediscerniendo el mal del bien, y sujetándose al diablo.
c