EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 2
38
De manera que si ese hombre no se aarrepiente, y permanece y muere enemigo de Dios, las demandas de la divina bjusticia despiertan en su alma inmortal un vivo sentimiento de su propia que lo hace retroceder de la presencia del Señor, y le llena el pecho de culpa, dolor y angustia, que es como un fuego inextinguible, cuya llama asciende para siempre jamás.
Notas al pie de página
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