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EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 18
  24 Y además, les mandó que los sacerdotes, a quienes él había ordenado, atrabajaran con sus propias manos para su sostén.

Notas al pie de página
24a
Hech. 20:33–35.
  33 Ni plata ni aoro ni vestido de nadie he codiciado.
Mos. 27:3–5.
  3 Y se estableció un estricto mandamiento entre todas las iglesias de que no debía haber persecuciones entre ellos; que debía haber aigualdad entre todos los hombres;
Alma 1:26.
  26 Y cuando los sacerdotes dejaban su trabajo para impartir la palabra de Dios a los del pueblo, éstos también dejaban sus alabores para oír la palabra de Dios. Y después que el sacerdote les había impartido la palabra de Dios, todos volvían diligentemente a sus labores; y el sacerdote no se consideraba mejor que sus oyentes, porque el predicador no era de más estima que el oyente, ni el maestro era mejor que el discípulo; y así todos eran iguales y todos trabajaban, todo hombre bsegún su fuerza.