EL LIBRO DE MOSÍAH
CAPÍTULO 13
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Y ahora bien, aconteció que después que Abinadí hubo hablado estas palabras, el pueblo del rey Noé no se atrevió a echarle mano, porque el Espíritu del Señor estaba sobre él, y su rostro con un brillo extraordinario, aun como el de Moisés en el monte de Sinaí, mientras hablaba con el Señor.
Notas al pie de página
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