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SELECCIONES DEL
LIBRO DE MOISÉS
CAPÍTULO 7
(Diciembre de 1830)
  53 y el Señor dijo: Bendito es aquel por medio de cuya descendencia vendrá el Mesías; porque él dice: Yo soy el aMesías, el bRey de Sión, la cRoca del Cielo, que es extensa como la eternidad; quien entre por la puerta y dsuba por medio de mí, jamás caerá; por tanto, benditos son aquellos de quienes he hablado, porque vendrán con ecanciones de gozo sempiterno.

Notas al pie de página
53a
b
Mateo 2:2.
  2 diciendo: ¿aDónde está el bRey de los judíos que ha nacido? Porque su cestrella hemos visto en el oriente y venimos a dadorarle.
2 Ne. 10:14.
  14 Porque quien levante rey contra mí, perecerá; pues yo, el Señor, el arey de los cielos, seré su rey, y eternamente seré una bluz para aquellos que oigan mis palabras.
Alma 5:50.
  50 Sí, el Espíritu así dice: Arrepentíos todos vosotros, extremos de la tierra, porque el reino de los cielos está cerca; sí, el Hijo de Dios viene en su agloria, en su fuerza, majestad, poder y dominio. Sí, amados hermanos míos, os digo que el Espíritu dice: He aquí la gloria del bRey de toda la tierra; y también el Rey del cielo brillará muy pronto entre todos los hijos de los hombres.
DyC 128:22.
  22 Hermanos, ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad, en vez de retroceder. ¡Valor, hermanos; e id adelante, adelante a la victoria! ¡Regocíjense vuestros corazones y llenaos de alegría! ¡Prorrumpa la tierra en acanto! ¡Alcen los muertos himnos de alabanza eterna al Rey bEmanuel que, antes de existir el mundo, decretó lo que nos habilitaría para credimirlos de su dprisión; porque los presos quedarán libres!
c
Sal. 71:3.
  3 Sé para mí apeña de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has mandado que yo sea salvo,
porque tú eres mi broca y mi fortaleza.
Sal. 78:35.
  35 Y se acordaban de que Dios era su aroca,
y el Dios Altísimo su redentor.
Hel. 5:12.
  12 Y ahora bien, recordad, hijos míos, recordad que es sobre la aroca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro bfundamento, para que cuando el diablo lance sus impetuosos vientos, sí, sus dardos en el torbellino, sí, cuando todo su granizo y furiosa ctormenta os azoten, esto no tenga poder para arrastraros al abismo de miseria y angustia sin fin, a causa de la roca sobre la cual estáis edificados, que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán.
d
2 Ne. 31:19–20.
  19 Y ahora bien, amados hermanos míos, después de haber entrado en esta estrecha y angosta senda, quisiera preguntar si ya quedó ahecho todo. He aquí, os digo que no; porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con bfe inquebrantable en él, cconfiando íntegramente en los méritos de aquel que es poderoso para salvar.
e