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EL LIBRO DE MORONI
CAPÍTULO 6
  4 Y después que habían sido recibidos por el bautismo, y el poder del Espíritu Santo había obrado en ellos y los había apurificado, eran contados entre los del pueblo de la iglesia de Cristo; y se inscribían sus bnombres, a fin de que se hiciese memoria de ellos y fuesen nutridos por la buena palabra de Dios, para guardarlos en el camino recto, para conservarlos continuamente catentos a orar, dconfiando solamente en los méritos de Cristo, que era el eautor y perfeccionador de su fe.

Notas al pie de página
4a
b
DyC 20:82.
  82 con una lista de los anombres de los varios miembros que se hayan unido a la iglesia desde la última conferencia, o mandarla por conducto de algún presbítero, para que uno de los élderes, nombrado de cuando en cuando por los otros élderes, guarde en un libro una lista formal de los nombres de todos los miembros de la iglesia;
c
Alma 34:39.
  39 Sí, y también os exhorto, hermanos míos, a estar continuamente aprontos para orar para que no seáis desviados por las btentaciones del diablo, para que no os venza, ni lleguéis a ser sus súbditos en el último día; porque he aquí, él no os recompensa con cninguna cosa buena.
3 Ne. 18:15–18.
  15 De cierto, de cierto os digo que debéis velar y aorar siempre, no sea que el diablo os tiente, y seáis llevados cautivos por él.
d
2 Ne. 31:19.
  19 Y ahora bien, amados hermanos míos, después de haber entrado en esta estrecha y angosta senda, quisiera preguntar si ya quedó ahecho todo. He aquí, os digo que no; porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con bfe inquebrantable en él, cconfiando íntegramente en los méritos de aquel que es poderoso para salvar.
DyC 3:20.
  20 y para que los alamanitas lleguen al conocimiento de sus padres, y sepan de las promesas del Señor, y bcrean en el evangelio y tengan cconfianza en los méritos de Jesucristo, y sean dglorificados por medio de la fe en su nombre, y se salven mediante su arrepentimiento. Amén.
e
Heb. 12:2.
  2 puestos los ojos en Jesús, el autor y aconsumador de la fe, quien, por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.