EL LIBRO DE MORMÓN
CAPÍTULO 6
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Y ocurrió que cuando hubimos reunido en uno a todo nuestro pueblo en la tierra de Cumorah, he aquí que yo, Mormón, empezaba a envejecer; y sabiendo que iba a ser la última lucha de mi pueblo, y habiéndome mandado el Señor que no permitiera que los sagrados anales transmitidos por nuestros padres cayesen en manos de los lamanitas (porque los lamanitas los destruirían), hice, por tanto, aesta relación de las planchas de Nefi, y bescondí en el cerro de Cumorah todos los anales que se me habían confiado por la mano del Señor, con excepción de pocas planchas que entregué a mi hijo dMoroni.
Notas al pie de página
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