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LIBRO DEL PROFETA
Jeremías
CAPÍTULO 20
  9 Y dije: No me acordaré más de él ni hablaré más en su nombre; pero fue en mi corazón como un afuego ardiente metido en mis huesos; me esforcé por contenerlo, pero bno pude.

Notas al pie de página
9a
3 Ne. 11:3.
  3 Y aconteció que mientras así conversaban, unos con otros, oyeron una avoz como si viniera del cielo; y miraron alrededor, porque no entendieron la voz que oyeron; y no era una voz áspera ni una voz fuerte; no obstante, y a pesar de ser una voz bsuave, penetró hasta lo más profundo de los que la oyeron, de tal modo que no hubo parte de su cuerpo que no hiciera estremecer; sí, les penetró hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones.
DyC 85:6.
  6 Sí, así dice la avoz suave y apacible que a través de todas las cosas susurra y bpenetra, y a menudo hace estremecer mis huesos mientras se manifiesta, diciendo:
b
Éter 12:2.
  2 Y aÉter era profeta del Señor; por tanto, Éter salió en los días de Coriántumr y empezó a profetizar al pueblo, porque no se le podía brestringir, debido al Espíritu del Señor que había en él.