Las Escrituras      Ayudas para el estudio  | Buscar  | Opciones  | Marcado  | Ayuda  | Español 
Imprimir   < Anterior  Siguiente >
EPÍSTOLA UNIVERSAL DE
Santiago
CAPÍTULO 4
  3 aPedís, y no recibís, porque bpedís cmal, para dgastar en vuestras concupiscencias.

Notas al pie de página
3a
b
Hel. 10:4–5.
  4 Bienaventurado eres tú, Nefi, por las cosas que has hecho; porque he visto que has declarado ainfatigablemente a este pueblo la palabra que te he dado. Y no les has tenido miedo, ni te has afanado por tu bpropia vida, antes bien, has procurado mi cvoluntad y el cumplimiento de mis mandamientos.
c
GR con maldad, erróneamente.
Rom. 8:26.
  26 Y asimismo, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos lo que hemos de apedir como es debido, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
DyC 88:64–65.
  64 cualquier cosa que le apidáis al Padre en mi nombre os será dada, si es para vuestro bbien;
d
DyC 46:9.
  9 porque de cierto os digo, que se dan para el beneficio de los que me aman y guardan todos mis mandamientos, y de los que procuran hacerlo; para que se beneficien todos los que me buscan o me piden, y que no piden aseñales para bsatisfacer sus concupiscencias.