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EL LIBRO DE JACOB
HERMANO DE NEFI
CAPÍTULO 4
  5 He aquí, ellos creyeron en Cristo y aadoraron al Padre en su nombre; y también nosotros adoramos al Padre en su nombre. Y con este fin guardamos la bley de Moisés, dado que corienta nuestras almas hacia él; y por esta razón se nos santifica como obra justa, así como le fue contado a Abraham en el desierto el ser obediente a los mandamientos de Dios al ofrecer a su hijo Isaac, que es una semejanza de Dios y de su Hijo dUnigénito.

Notas al pie de página
5a
Moisés 5:8.
  8 Por consiguiente, harás todo cuanto hicieres en el anombre del Hijo, y te barrepentirás e cinvocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás.
b
2 Ne. 25:24.
  24 y a pesar de que creemos en Cristo, aobservamos la ley de Moisés, y besperamos anhelosamente y con firmeza en Cristo, hasta que la ley sea cumplida.
Jarom 1:11.
  11 Por tanto, los profetas y los sacerdotes y los maestros trabajaron diligentemente, exhortando con toda longanimidad al pueblo a la diligencia, enseñando la aley de Moisés y el objeto para el cual fue dada, persuadiéndolos a bmirar adelante hacia el Mesías y a creer en su venida ccomo si ya se hubiese verificado. Y fue de esta manera como les enseñaron.
Mos. 13:27, 30.
  27 Ahora bien, habéis dicho que la salvación viene por la ley de Moisés. Yo os digo que es preciso que guardéis la aley de Moisés aún; mas os digo que vendrá el tiempo cuando ya bno será necesario guardar la ley de Moisés.
Alma 25:15–16.
  15 Sí, y observaban la ley de Moisés; porque era necesario que la observaran todavía, pues no se había cumplido enteramente. Mas a pesar de la aley de Moisés, esperaban anhelosamente la venida de Cristo, considerando la ley mosaica como un bsímbolo de su venida y creyendo que debían guardar aquellas prácticas cexteriores hasta que él les fuese revelado.
c
Gál. 3:24.
  24 De manera que la aley fue nuestro bayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos cjustificados por la fe.
d
Gén. 22:1–14.
  1 Y aconteció después de estas cosas, que Dios apuso a prueba a Abraham y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Juan 3:16–18.
  16 Porque de tal manera aamó bDios al mundo que ha dado a su Hijo cUnigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.