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EL LIBRO DE JACOB
HERMANO DE NEFI
CAPÍTULO 4
  14 Pero he aquí, los judíos fueron un pueblo de adura cerviz; y bdespreciaron las palabras de claridad, y mataron a los profetas, y procuraron cosas que no podían entender. Por tanto, a causa de su cceguedad, la cual vino por traspasar lo señalado, es menester que caigan; porque Dios les ha quitado su claridad y les ha entregado muchas cosas que dno pueden entender, porque así lo desearon; y porque así lo desearon, Dios lo ha hecho, a fin de que tropiecen.

Notas al pie de página
14a
Mateo 23:37–38.
  37 ¡aJerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise bjuntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y cno quisiste!
2 Ne. 25:2.
  2 Porque yo, Nefi, no les he enseñado muchas cosas respecto de las costumbres de los judíos; porque sus aobras fueron obras de tinieblas, y sus hechos fueron hechos de abominaciones.
b
2 Cor. 11:3.
  3 Pero temo que, así como la aserpiente bengañó a Eva con su astucia, sean vuestros sentidos de alguna manera desviados de la sencillez que es en Cristo.
1 Ne. 19:7.
  7 Porque las cosas que algunos hombres consideran que son de gran valor, tanto para el cuerpo como para el alma, otros las tienen en anada y las huellan bajo sus pies. Sí, hasta al mismo Dios de Israel bhuellan los hombres bajo sus pies. Digo que lo huellan bajo sus pies, pero me expresaré de otra manera: lo estiman como nada, y no dan oídos a la voz de sus consejos.
2 Ne. 33:2.
  2 Pero he aquí, hay muchos que aendurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada.
c
Isa. 44:18.
  18 No saben ni entienden, porque él aha cerrado sus ojos para que no vean y su corazón para que no entiendan.
Rom. 11:25.
  25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes acerca de vosotros mismos: que el aendurecimiento ha acontecido a Israel, en parte, hasta que haya entrado la bplenitud de los gentiles;
d
2 Ne. 25:1–2.
  1 Ahora bien, yo, Nefi, hablo algo con relación a las palabras que he escrito, palabras que fueron pronunciadas por boca de Isaías. Pues he aquí, Isaías habló muchas cosas que a muchos de los de mi pueblo les fue adifícil comprender, porque no saben concerniente a la manera de profetizar entre los judíos.