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EL LIBRO DE JACOB
HERMANO DE NEFI
CAPÍTULO 2
  12 Y ahora bien, he aquí, hermanos míos, ésta es la palabra que os declaro, que muchos de vosotros habéis empezado a buscar oro, plata y toda clase de aminerales preciosos que tan copiosamente abundan en esta btierra, que para vosotros y vuestra posteridad es una tierra de promisión.

Notas al pie de página
12a
1 Ne. 18:25.
  25 Y ocurrió que encontramos en la tierra de promisión, mientras viajábamos por el desierto, que había animales de toda especie en los bosques; tanto la vaca como el buey, y el asno, y el caballo, y la cabra, y la cabra montés, y toda clase de animales silvestres, los cuales el hombre podía utilizar. Y hallamos toda clase de minerales, tanto oro, como plata, como cobre.
Hel. 6:9–11.
  9 Y sucedió que tanto los lamanitas como los nefitas se hicieron sumamente ricos; y tenían gran abundancia de oro, y de plata, y de toda clase de metales preciosos, tanto en la tierra del sur como en la tierra del norte.
Éter 10:23.
  23 Y trabajaban toda clase de minerales, y elaboraban el oro, la plata, el ahierro, el bronce y toda clase de metales; y los sacaban de la tierra; por tanto, levantaron inmensos montones de tierra para obtener minerales, de oro, y de plata, y de hierro, y de cobre; e hicieron toda clase de obras finas.
b
1 Ne. 2:20.
  20 Y según guardéis mis mandamientos, aprosperaréis y seréis conducidos a una btierra de promisión, sí, a una tierra que yo he preparado para vosotros, una tierra escogida sobre todas las demás.