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EL LIBRO DE JACOB
HERMANO DE NEFI
CAPÍTULO 1
  7 Por lo que trabajamos diligentemente entre los de nuestro pueblo, a fin de persuadirlos a avenir a Cristo, y a participar de la bondad de Dios, para que entraran en su breposo, no fuera que de algún modo él jurase en su ira que no centrarían, como en la dprovocación en los días de tentación, cuando los hijos de Israel estaban en el edesierto.

Notas al pie de página
7a
2 Ne. 9:41.
  41 Así pues, amados hermanos míos, avenid al Señor, el Santo. Recordad que sus sendas son justas. He aquí, la bvía para el hombre es cangosta, mas se halla en línea recta ante él; y el guardián de la dpuerta es el Santo de Israel; y allí él no emplea ningún sirviente, y no hay otra entrada sino por la puerta; porque él no puede ser engañado, pues su nombre es el Señor Dios.
Omni 1:26.
  26 Y ahora bien, mis amados hermanos, quisiera que avinieseis a Cristo, el cual es el Santo de Israel, y participaseis de su salvación y del poder de su redención. Sí, venid a él y bofrecedle vuestras almas enteras como cofrenda, y continuad dayunando y orando, y perseverad hasta el fin; y así como vive el Señor, seréis salvos.
Moro. 10:32.
  32 Sí, avenid a Cristo, y bperfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y camáis a Dios con toda vuestra alma, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su dgracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios.
b
c
Núm. 14:23.
  23 ano verán la tierra de la cual juré a sus padres; bno, ninguno de los que me han menospreciado la verá.
Deut. 1:35–37.
  35 No averá hombre alguno de esta bmala generación la buena tierra que juré dar a vuestros padres,
DyC 84:23–25.
  23 aMoisés claramente enseñó esto a los hijos de Israel en el desierto, y procuró diligentemente bsantificar a los de su pueblo, a fin de que cvieran la faz de Dios;
d
Heb. 3:8.
  8 no aendurezcáis vuestros corazones
como en la bprovocación, en el día de la tentación en el desierto,
e
Núm. 26:65.
  65 Porque Jehová les había dicho: Morirán en el adesierto; y no quedó ninguno de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.
1 Ne. 17:23–31.
  23 Y aconteció que yo, Nefi, les hablé, diciendo: ¿Creéis vosotros que nuestros padres, que eran los hijos de Israel, habrían sido librados de las manos de los egipcios si no hubiesen escuchado las palabras del Señor?