Un miembro fiel de la Iglesia de Jesucristo.
Juntadme mis santos,
Sal. 50:5. Saulo asolaba a los santos de Jerusalén,
Hech. 9:1–21. Pedro vino también a los santos que habitaban en Lida,
Hech. 9:32. A todos los que estáis en Roma, llamados a ser santos: Gracia y paz,
Rom. 1:7. Sois conciudadanos de los santos,
Efe. 2:19–21. Vi la Iglesia del Cordero, que eran los santos de Dios,
1 Ne. 14:12. El hombre natural es enemigo de Dios, a menos que se haga santo por la expiación de Cristo,
Mos. 3:19. Yo, el Señor, he bendecido la tierra para el uso de mis santos,
DyC 61:17. Satanás les hace la guerra a los santos de Dios,
DyC 76:28–29. Trabajad diligentemente, para preparar a los santos para la hora del juicio que ha de venir,
DyC 88:84–85. Corresponde a los santos dar de sus bienes a los pobres y a los afligidos
DyC 105:3. He designado los oficios anteriores para la obra del ministerio y la perfección de mis santos,
DyC 124:143 (
Efe. 4:12).