Liberar, comprar o rescatar, por ejemplo, liberar a una persona de la esclavitud mediante un pago. La Redención se refiere a la expiación de Jesucristo y al hecho de que nos liberó del pecado. La expiación de Jesucristo redime a todo el género humano de la muerte física, y, por medio de la expiación, los que tengan fe en Él y se arrepientan son también redimidos de la muerte espiritual.
Yo te redimí,
Isa. 44:22. Los redimiré de la muerte,
Oseas 13:14 (
Sal. 49:15). Tenemos redención por la sangre de Cristo,
Efe. 1:7, 14 (
Heb. 9:11–15;
1 Pe. 1:18–19;
Alma 5:21;
Hel. 5:9–12). El Señor ha redimido a mi alma del infierno,
2 Ne. 1:15. La redención viene en el Santo Mesías y por medio de Él,
2 Ne. 2:6–7, 26 (
Mos. 15:26–27;
26:26). Cantaron del amor que redime,
Alma 5:9 (
5:26;
26:13). Los malvados permanecen como si no se hubiese hecho ninguna redención,
Alma 11:40–41 (
34:16;
42:13;
Hel. 14:16–18). Jesucristo ha efectuado la redención del mundo,
Morm. 7:5–7. El poder de la redención surte efecto en todos aquellos que no tienen ley,
Moro. 8:22 (
DyC 45:54). Los que no creyeren no pueden ser redimidos de su caída espiritual,
DyC 29:44. Los niños pequeños son redimidos desde la fundación del mundo,
DyC 29:46. El Señor ha redimido a su pueblo,
DyC 84:99. Joseph F. Smith vio en una visión la redención de los muertos,
DyC 138. Adán y Eva se regocijaron en su redención,
Moisés 5:9–11.