Ideas, conceptos e imágenes que se conciben en la mente de una persona. La facultad de pensar es un don de Dios, y tenemos la libertad de escoger cómo usaremos dicho poder. Nuestra manera de pensar afecta profundamente nuestra actitud y nuestro comportamiento, así como también nuestro estado o situación después de esta vida. Los pensamientos rectos conducen a la salvación, así como los inicuos a la condenación.
Jehová entiende todo intento de los pensamientos,
1 Cró. 28:9. Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él,
Prov. 23:7. Mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
Isa. 55:7–9. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos
Mateo 12:25 (
Lucas 5:22;
6:8). De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos,
Mar. 7:20–23. Llevad cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
2 Cor. 10:5. Todo lo honesto, justo, puro, o amable, en esto pensad,
Filip. 4:8. Tened presente que ser de ánimo carnal es muerte, y ser de ánimo espiritual es vida eterna,
2 Ne. 9:39. Si no os cuidáis a vosotros mismos, y vuestros pensamientos, debéis perecer,
Mos. 4:30. Nuestros pensamientos nos condenarán,
Alma 12:14. No hay quien conozca tus pensamientos y las intenciones de tu corazón sino Dios,
DyC 6:16 (
33:1). Elevad hacia mí todo pensamiento,
DyC 6:36. Atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida,
DyC 84:85. Desechad vuestros pensamientos ociosos,
DyC 88:69. Serán revelados los pensamientos del corazón del hombre,
DyC 88:109. Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente,
DyC 121:45. Dios vio que los pensamientos del corazón de los hombres eran continuamente perversos,
Moisés 8:22.