El pecado de negar al Espíritu Santo, pecado que no tiene perdón.
La blasfemia contra al Espíritu no les será perdonada a los hombres,
Mateo 12:31–32 (
Mar. 3:29;
Lucas 12:10). Es imposible que los que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo sean otra vez renovados para arrepentimiento,
Heb. 6:4–6. Si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,
Heb. 10:26. Si niegas el Espíritu Santo y sabes que lo niegas, es un pecado que es imperdonable,
Alma 39:5–6 (
Jacob 7:19). No tienen perdón, habiendo negado al Unigénito del Padre, crucificándolo para sí mismos,
DyC 76:30–35. La blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada, y consiste en verter sangre inocente después de haber recibido mi nuevo y sempiterno convenio,
DyC 132:26–27.