Ley de salud revelada por el Señor para el bienestar físico y espiritual de los santos (
DyC 89), conocida comúnmente como la Palabra de Sabiduría. El Señor siempre ha enseñado principios de salud a sus seguidores. Le reveló a José Smith qué clase de alimentos se debían tomar y cuáles se debían evitar, al igual que la promesa de recibir bendiciones temporales y espirituales mediante la obediencia a la Palabra de Sabiduría.
No beberéis vino ni sidra,
Lev. 10:9. El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora,
Prov. 20:1. No beberán vino y la sidra les será amarga a los que la bebieren,
Isa. 24:9. Daniel propuso no contaminarse con la comida ni con el vino del rey,
Dan. 1:8. Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él
1 Cor. 3:16–17. Los borrachos no heredarán el reino de Dios,
1 Cor. 6:10 (
Gál. 5:21). Quien manda abstenerse de la carne, para que el hombre no la coma, no es ordenado por Dios,
DyC 49:18–21. Todas las cosas que de la tierra salen fueron creadas para usarse con juicio, no en exceso,
DyC 59:20. El Señor aconsejó a los santos no usar vino, bebidas alcohólicas, tabaco ni bebidas calientes,
DyC 89:1–9. Se decretan las hierbas, las frutas, la carne y el grano para el uso del hombre y de los animales,
DyC 89:10–17. La obediencia a la Palabra de Sabiduría trae bendiciones temporales y espirituales,
DyC 89:18–21.