Falta de humildad o de mansedumbre. El orgullo hace que la gente esté en contra de Dios y de los demás. La persona orgullosa se cree superior a los que le rodean y hace su propia voluntad en lugar de la de Dios. La vanidad, la envidia, la dureza de corazón y la altanería son también características típicas de la persona orgullosa.
Cuídate de no olvidarte de Jehová, y se enorgullezca tu corazón,
Deut. 8:11–14. La soberbia y la arrogancia aborrezco
Prov. 8:13 (
6:16–17). Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Prov. 16:18. El día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio,
Isa. 2:11–12 (
2 Ne. 12:11–12). La soberbia de tu corazón te ha engañado,
Abd. 1:3. Todos los soberbios serán estopa,
Mal. 4:1 (
1 Ne. 22:15;
3 Ne. 25:1;
DyC 29:9). El que se enaltece será humillado,
Mateo 23:12 (
DyC 101:42). Dios resiste a los soberbios,
1 Pe. 5:5. El grande y espacioso edificio representaba el orgullo del mundo,
1 Ne. 11:36 (
11:36). Cuando son instruidos se creen sabios,
2 Ne. 9:28–29. Os envanecéis con el orgullo de vuestros corazones,
Jacob 2:13, 16 (
Alma 4:8–12). ¿Os halláis despojados del orgullo?,
Alma 5:28. Un desmedidamente grande orgullo había entrado en el corazón del pueblo,
Hel. 3:33–36. ¡Cuán prestos están los hijos de los hombres para ensalzarse en el orgullo!,
Hel. 12:4–5. El orgullo de esta nación ha sido la causa de su destrucción,
Moro. 8:27. Cuidaos del orgullo, no sea que lleguéis a ser como los nefitas,
DyC 38:39. Cesad de todo vuestro orgullo y frivolidad,
DyC 88:121.