La finalidad de la oración no es cambiar la voluntad de Dios, sino obtener para nosotros y para otras personas las bendiciones que Dios esté dispuesto a otorgarnos, pero que debemos solicitar a fin de recibirlas.
Oramos al Padre en el nombre de Cristo (
Juan 14:13–14;
16:23–24). Podemos realmente orar en el nombre de Cristo cuando nuestros deseos también son los de Él (
Juan 15:7;
DyC 46:30). Al orar así, pedimos lo que es correcto y hacemos posible que Dios nos lo otorgue (
3 Ne. 18:20). Algunas oraciones permanecen sin contestar porque no representan en forma alguna el deseo de Cristo, sino que nacen del egoísmo del hombre (
Stg. 4:3;
DyC 46:9). De hecho, si le pedimos a Dios algo incorrecto, ello se tornará para nuestra condenación (
DyC 88:65).
Los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová,
Gén. 4:26. En el lugar del altar, Abraham invocó el nombre de Jehová,
Gén. 13:4. El siervo de Abraham oró pidiendo ayuda para encontrar una esposa para Isaac,
Gén. 24:10–19. Lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros,
1 Sam. 12:23. Jehová oye la oración de los justos,
Prov. 15:29. Me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón,
Jer. 29:12–13. Orad por los que os ultrajan,
Mateo 5:44 (
Lucas 6:28;
3 Ne. 12:44). Ora a tu Padre que está en secreto,
Mateo 6:5–8 (
3 Ne. 13:5–8). Vosotros, pues, oraréis así,
Mateo 6:9–13 (
Lucas 11:2;
3 Ne. 13:9). Pedid, y se os dará,
Mateo 7:7 (
3 Ne. 14:7;
DyC 4:7;
6:5;
66:9). Jesús subió al monte a orar aparte,
Mateo 14:23. Velad y orad
Mateo 26:41 (
Mar. 14:38;
3 Ne. 18:15–18;
DyC 31:12). Pida con fe, no dudando nada,
Stg. 1:5–6 (
DyC 42:68;
46:7). La oración eficaz del justo puede mucho
Stg. 5:16. Escuchad al Espíritu que enseña al hombre a orar,
2 Ne. 32:8–9. Clamé a él con potente oración,
Enós 1:4. He ayunado y orado muchos días,
Alma 5:45–46 (
26:22). Se habían dedicado a mucha oración y ayuno,
Alma 17:3. ¿No recordáis haber leído lo que Zenós ha dicho concerniente a la oración o adoración?,
Alma 33:3. Humillaos, y persistid en la oración,
Alma 34:18–27. Consulta al Señor en todos tus hechos,
Alma 37:37. Siempre debéis orar al Padre en mi nombre,
3 Ne. 18:19–20. Orad en vuestras familias,
3 Ne. 18:21. Jesús oró al Padre,
3 Ne. 19:31–34 (
3 Ne. 18:16;
Juan 17). Les mandó que no cesaran de orar en sus corazones,
3 Ne. 20:1. Si ora, a menos que lo haga con verdadera intención, de nada le aprovecha,
Moro. 7:6–9. No pidas lo que no debes,
DyC 8:10. Ora siempre para que salgas triunfante,
DyC 10:5. Te mando que ores vocalmente así como en tu corazón,
DyC 19:28. Se os dará el Espíritu por la oración de fe,
DyC 42:14. Irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos,
DyC 59:9 (
Mateo 21:13). Los padres enseñarán a sus hijos a orar,
DyC 68:28. El Señor su Dios es lento en escuchar sus oraciones,
DyC 101:7–8 (
Mos. 21:15). Sé humilde; y el Señor tu Dios dará respuesta a tus oraciones,
DyC 112:10. Se le mandó a Adán invocar a Dios en el nombre del Hijo,
Moisés 5:8. En respuesta a la oración de José Smith, se le aparecieron el Padre y el Hijo,
JS–H 1:11–20.