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SERIE DE TEMAS POR ORDEN ALFABÉTICO
Maldecir, Maldiciones
Véase también Condenación; Profanidad.
En las Escrituras, una maldición es la aplicación de la ley divina que autoriza o inflige juicios y sus correspondientes consecuencias sobre una cosa, una persona o un pueblo, principalmente por motivo de la iniquidad. Las maldiciones son una manifestación del amor y la justicia de Dios, y pueden ser invocadas directamente por Dios o pronunciadas por sus siervos autorizados. A veces, sólo Dios sabe la razón exacta de una maldición. Además, las personas o los pueblos que con obstinación desobedecen a Dios llegan a experimentar las consecuencias de un estado de maldición por motivo de que ellos mismos se apartan del Espíritu del Señor.
El Señor puede quitar una maldición por motivo de la fe en Jesucristo de la persona o personas, así como por su obediencia a las leyes y a las ordenanzas del evangelio (Alma 23:16–18; 3 Ne. 2:14–16 y AdeF 3).
Dios maldijo a la serpiente por haber engañado a Adán y a Eva, Gén. 3:13–15 (Moisés 4:19–21). La tierra fue maldecida por causa de Adán y Eva, Gén. 3:17–19 (Moisés 4:23–25). El Señor maldijo a Caín por haber matado a Abel, Gén. 4:11–16 (Moisés 5:22–41). El Señor maldijo a Canaán y a sus descendientes Gén. 9:25–27 (Moisés 7:6–8; Abr. 1:21–27). Israel será bendecido si es obediente a Dios y maldecido si es desobediente, Deut. 28:1–68 (Deut. 29:18–28). Giezi y su descendencia fueron maldecidos con la lepra de Naamán, 2 Rey. 5:20–27. El Señor maldijo a la antigua nación de Israel por no haber pagado sus diezmos y sus ofrendas, Mal. 3:6–10. Jesús maldijo una higuera y ésta se secó, Mar. 11:11–14, 20–21. Jesús maldijo las ciudades de Corazín, Betsaida y Capernaum Lucas 10:10–15. Por motivo de que los lamanitas no quisieron escuchar al Señor, fueron separados de la presencia del Señor y fueron maldecidos, 2 Ne. 5:20–24. Se invita a todos a venir a Dios, 2 Ne. 26:33. El Señor maldecirá a los que cometan fornicaciones, Jacob 2:31–33. Los nefitas han de recibir una maldición peor que la de los lamanitas a no ser que se arrepientan, Jacob 3:3–5. Los rebeldes traen maldiciones sobre sí mismos, Alma 3:18–19 (Deut. 11:26–28). Korihor fue maldecido por haber alejado de Dios a la gente, Alma 30:43–60. El Señor maldijo la tierra y las riquezas de los nefitas a causa de las iniquidades de la gente, Hel. 13:22–23 (2 Ne. 1:7; Alma 37:31). El Señor maldijo a los malvados jareditas, Éter 9:28–35. La expiación de Cristo quita de los niños pequeños la maldición de Adán, Moro. 8:8–12. Los que se apartan del Señor son maldecidos, DyC 41:1. La tierra será herida con una maldición a menos que entre los padres y los hijos exista un eslabón conexivo, DyC 128:18 (Mal. 4:5–6).
Profanidad: También es maldecir el usar lenguaje profano, blasfemo o despectivo.
Nadie debe maldecir a su padre ni a su madre, Éx. 21:17 (Mateo 15:4). No injuriarás a los que te gobiernen, Éx. 22:28 (Ecle. 10:20). Ni hombre ni mujer maldecirá a Dios, Lev. 24:13–16. Pedro maldijo cuando negó conocer a Jesús Mateo 26:69–74. Los inicuos nefitas maldecían a Dios y deseaban morir, Morm. 2:14.