Recibir el perdón de los pecados y ser declarado sin culpa. El hombre se justifica mediante la gracia del Salvador y la fe que deposita en Él, la cual demuestra por medio de su arrepentimiento y obediencia a las leyes y a las ordenanzas del evangelio. La expiación de Jesucristo hace posible que el género humano se arrepienta y sea justificado, o sea, que se le perdone el castigo que de otra manera recibiría.
En Jehová será justificado todo Israel
Isa. 45:25. No son los oidores de la ley sino los hacedores de la ley los que serán justificados,
Rom. 2:13. El hombre es justificado por medio de la sangre de Cristo,
Rom. 5:1–2, 9. Sois justificados en el nombre del Señor Jesús,
1 Cor. 6:11. Justificados por su gracia, seremos herederos,
Tito 3:7. ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre?,
Stg. 2:21. El hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe,
Stg. 2:14–26. Por la ley ninguna carne se justifica,
2 Ne. 2:5. Mi justo siervo justificará a muchos; porque llevará las iniquidades de ellos,
Mos. 14:11 (
Isa. 53:11). ¿Podríais decir que vuestros vestidos han sido lavados mediante Cristo?,
Alma 5:27. La justificación por la gracia de Jesucristo es verdadera,
DyC 20:30–31 (
DyC 88:39). Por el Espíritu sois justificados,
Moisés 6:60.