Los judíos pueden ser (1) descendientes de Judá, uno de los doce hijos de Jacob, (2) el pueblo del antiguo reino del sur llamado Judá, o (3) los que practican la religión, el estilo de vida y las tradiciones del judaísmo pero que pueden o no ser judíos de nacimiento. Ha llegado a ser costumbre emplear el término judío para referirse a todos los descendientes de Jacob, pero el hacerlo es incorrecto. Debe limitarse a los del reino de Judá o, más específicamente hoy día, a los de la tribu de Judá.
No será quitado el cetro de Judá hasta que venga Siloh,
Gén. 49:10. El evangelio de Cristo es poder de Dios para salvación, al judío primeramente,
Rom. 1:16. Dios levantaría a un profeta entre los judíos: sí, un Mesías,
1 Ne. 10:4. Cuando el libro salió de la boca del judío, las cosas eran claras y puras,
1 Ne. 14:23. Los judíos serán dispersados entre todas las naciones,
2 Ne. 25:15. Los judíos son mi antiguo pueblo del convenio,
2 Ne. 29:4. Los judíos que estén dispersos empezarán a creer en Cristo,
2 Ne. 30:7. Los judíos rechazarán la piedra sobre la cual podrían edificar,
Jacob 4:14–16. Los judíos tendrán otros testimonios de que Jesús era el verdadero Cristo,
Morm. 3:20–21. Dos profetas le serán levantados a la nación judía en los postreros días,
DyC 77:15. Llamad a todas las naciones, primeramente a los gentiles y luego a los judíos,
DyC 133:8. En aquellos días vendrá gran tribulación sobre los judíos,
JS–M 1:18.