En las Escrituras, esta frase se emplea con dos sentidos: (1) todos somos literalmente hijos espirituales de nuestro Padre Celestial; (2) los hijos e hijas de Dios son las personas que han nacido de nuevo mediante la expiación de Cristo.
Los hijos nacidos de nuevo por medio de la Expiación. A todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios,
Juan 1:12 (
Rom. 8:14;
3 Ne. 9:17;
DyC 11:30). Ahora somos hijos de Dios
1 Juan 3:1–2. Seréis llamados progenie de Cristo, hijos e hijas de él,
Mos. 5:7. Hombres y mujeres deben nacer otra vez, convirtiéndose en sus hijos e hijas,
Mos. 27:25. Llegarán a ser mis hijos y mis hijas,
Éter 3:14. Ciertamente seréis hijos de Cristo,
Moro. 7:19. Todos los que reciben mi evangelio son hijos e hijas en mi reino,
DyC 25:1. Son dioses, sí, los hijos de Dios,
DyC 76:58. Así todos pueden llegar a ser mis hijos,
Moisés 6:68. Muchos han creído y han llegado a ser hijos de Dios,
Moisés 7:1.