Los seguidores de Satanás que sufrirán junto con él en la eternidad. Entre los hijos de perdición se cuentan: (1) los que siguieron a Satanás y fueron expulsados del cielo por rebelión durante la vida preterrenal, y (2) aquellos a los que se ha permitido nacer en este mundo con un cuerpo físico pero después han servido a Satanás y se han vuelto totalmente en contra de Dios. Los del segundo grupo resucitarán de los muertos pero no serán redimidos de la segunda muerte (espiritual) y no podrán morar en un reino de gloria (
DyC 88:32, 35).
Ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición,
Juan 17:12. Es imposible que sean otra vez renovados para arrepentimiento,
Heb. 6:4–6 (
10:26–29). La misericordia no puede reclamar a ese hombre, y su destino final es padecer un tormento sin fin,
Mos. 2:36–39. Queda como si no se hubiera hecho ninguna redención,
Mos. 16:5. El que niegue los milagros de Cristo, para obtener lucro, vendrá a ser como el hijo de perdición,
3 Ne. 29:7. No tendrán perdón en este mundo ni en el venidero,
DyC 76:30–34 (
84:41;
132:27). Son los únicos que no serán redimidos en el debido tiempo de Señor,
DyC 76:34–48. Los hijos de perdición niegan al Santo Espíritu después de haberlo recibido,
DyC 76:35. Esos hijos de perdición niegan al Hijo después que el Padre lo ha revelado,
DyC 76:43. Caín será llamado Perdición,
Moisés 5:22–26.