La condición de ser mortal y la falta de aptitud, fuerza o destreza. La debilidad es una característica propia del ser humano. Todas las personas son débiles, y únicamente por la gracia de Dios reciben el poder para obrar con rectitud (
Jacob 4:6–7). Esta característica se manifiesta en parte en las flaquezas o imperfecciones individuales de toda persona.
Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles,
Isa. 35:3–4. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil,
Mateo 26:41 (
Mar. 14:38). Por motivo de la debilidad que hay en mí, según la carne, quiero disculparme,
1 Ne. 19:6. El me ha mandado escribir estas cosas, a pesar de mi debilidad,
2 Ne. 33:11. No te enojes con tu siervo a causa de su debilidad,
Éter 3:2. Los gentiles se burlarán de estas cosas, debido a nuestra debilidad en escribir,
Éter 12:23–25, 40. El Señor mostrará a los hombres su debilidad,
Éter 12:27–28. Porque has visto tu debilidad, serás fortalecido,
Éter 12:37. El que de entre vosotros es débil será hecho fuerte,
DyC 50:16. Jesucristo conoce las flaquezas del hombre,
DyC 62:1.