La condición de haber hecho mal o los sentimientos de pesar y remordimiento que deben acompañar al pecado.
El que peca debe expiar su culpa,
Lev. 6:1–6. Cualquiera que tome la Santa Cena indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor,
1 Cor. 11:27. Los culpables hallan la verdad dura,
1 Ne. 16:2. Tendremos un conocimiento perfecto de toda nuestra culpa
2 Ne. 9:14. Mi culpa fue expurgada,
Enós 1:6. Se fijó un castigo, y se dio una ley justa, la cual trajo el remordimiento de conciencia,
Alma 42:18. Deja que te preocupen tus pecados, con esa zozobra que te conducirá al arrepentimiento,
Alma 42:29. Algunos de vosotros sois culpables ante mí, pero seré misericordioso,
DyC 38:14.