Guardarás los mandamientos de Jehová, andando en sus caminos,
Deut. 8:6. Instruye al niño en su camino,
Prov. 22:6 (
2 Ne. 4:5). Así son mis caminos más altos que vuestros caminos,
Isa. 55:8–9. Estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida,
Mateo 7:13–14 (
3 Ne. 14:13–14;
3 Ne. 27:33;
DyC 132:22, 25). Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida,
Juan 14:6. El Señor no da mandamientos a sus hijos sin prepararles la vía para que los cumplan,
1 Ne. 3:7 (
1 Ne. 9:6;
17:3, 13). La vía para el hombre es angosta; y no hay otra entrada sino por la puerta,
2 Ne. 9:41. Sois libres para obrar, para escoger la vía de la muerte interminable, o la vía de la vida eterna,
2 Ne. 10:23. Ésta es la senda; y no hay otro camino, ni nombre por el cual el hombre pueda salvarse,
2 Ne. 31:21 (
Mos. 3:17;
Alma 38:9;
Hel. 5:9). En el don de su Hijo, Dios ha preparado un camino más excelente,
Éter 12:11 (
1 Cor. 12:31). Todo hombre anda por su propio camino,
DyC 1:16.