Bendición que dan a los enfermos hombres que poseen el Sacerdocio de Melquisedec, valiéndose del aceite consagrado.
Ven y pon tu mano sobre ella,
Mateo 9:18. Jesús sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos,
Mar. 6:5. Los doce ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban,
Mar. 6:13. Los enfermos debían llamar a los ancianos de la Iglesia (élderes) para que los ungieran y los sanaran,
Stg. 5:14–15. No sanaréis enfermos a menos que os lo pidan aquellos que deseen,
DyC 24:13–14. Los élderes impondrán las manos sobre los enfermos,
DyC 42:44. Pon tus manos sobre los enfermos, y sanarán,
DyC 66:9.