Hay dos clases de seres celestiales llamados ángeles: los que son sólo espíritus y los que tienen un cuerpo de carne y huesos. Los ángeles que son sólo espíritus son aquellos seres que todavía no han obtenido un cuerpo de carne y huesos, o los que una vez lo tuvieron pero han muerto y esperan la resurrección. Los ángeles que poseen un cuerpo de carne y huesos son los que han resucitado de entre los muertos o han sido trasladados.
Jacob vio ángeles de Dios que subían y descendían por una escalera,
Gén. 28:12. Ángeles de Dios salieron al encuentro de Jacob,
Gén. 32:1–2. Gedeón vio un ángel del Señor cara a cara
Jue. 6:22. Un ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla,
2 Sam. 24:16. Un ángel tocó al profeta Elías y le dijo: Levántate, come,
1 Rey. 19:5–7. Daniel vio al ángel Gabriel en una visión,
Dan. 8:15–16. El ángel Miguel ayudó a Daniel,
Dan. 10:13. El ángel Gabriel fue enviado por Dios,
Lucas 1:19, 26–27. A los ángeles indignos los puso en prisiones hasta el juicio
Judas 1:6 (
2 Pe. 2:4). La multitud vio ángeles que descendían del cielo,
3 Ne. 17:24. Moroni escribió acerca de la ministración de ángeles,
Moro. 7:25–32. El Sacerdocio Aarónico tiene las llaves del ministerio de ángeles,
DyC 13. Moroni, Juan el Bautista, Pedro, Santiago, Juan, Moisés, Elías el profeta y Elías fueron todos ángeles que ministraron a José Smith,
DyC 27:5–12. No podéis aguantar ahora la ministración de ángeles,
DyC 67:13. Miguel, el arcángel, es Adán,
DyC 107:54. Los ángeles que son seres resucitados tienen cuerpo de carne y huesos,
DyC 129. No hay ángeles que ministren en esta tierra sino los que pertenecen a ella,
DyC 130:5. Los que no obedecen la ley de Dios del matrimonio eterno ni se casan ni se dan en casamiento, sino que son nombrados ángeles en el cielo,
DyC 132:16–17.