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PRIMER LIBRO DE MOISÉS
llamado
Génesis
CAPÍTULO 1
  26 Y dijo Dios: aHagamos al bhombre a nuestra cimagen, conforme a nuestra semejanza; y dtenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre las bestias, y sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Notas al pie de página
26a
Abr. 4:26–27.
  26 Y los Dioses tomaron aconsejo entre sí, y dijeron: Descendamos y bformemos al hombre a nuestra cimagen, conforme a nuestra semejanza; y le daremos dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado y sobre toda la tierra y toda cosa que se arrastra sobre la tierra.
b
O sea, a la humanidad o el género humano.
c
Mos. 7:27.
  27 Y porque les declaró que Cristo era el aDios, el Padre de todas las cosas, y que tomaría sobre sí la imagen de hombre, y sería la bimagen conforme a la cual el hombre fue creado en el principio; en otras palabras, dijo que el hombre fue creado a imagen de cDios, y que Dios bajaría entre los hijos de los hombres, y tomaría sobre sí carne y sangre, e iría sobre la faz de la tierra.
Éter 3:14–17.
  14 He aquí, yo soy el que fue preparado desde la fundación del mundo para aredimir a mi pueblo. He aquí, soy Jesucristo. Soy el bPadre y el Hijo. En mí todo el género humano tendrá cvida, y la tendrá eternamente, sí, aun cuantos crean en mi nombre; y llegarán a ser mis dhijos y mis hijas.
Moisés 2:26–28.
  26 Y yo, Dios, dije a mi aUnigénito, el cual fue conmigo desde el principio: bHagamos al hombre a nuestra cimagen, conforme a nuestra semejanza; y fue hecho. Y yo, Dios, dije: Tenga ddominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado, sobre toda la tierra y sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra.
Moisés 6:9–10.
  9 a aimagen de su propio cuerpo, varón y hembra blos creó, y los bendijo y les dio a ellos el cnombre de Adán, el día en que fueron creados, y llegaron a ser dalmas vivientes en la tierra sobre el eestrado de los pies de Dios.
d
DyC 49:18–21.
  18 Y quien manda abstenerse de la acarne, para que el hombre no la coma, no es ordenado por Dios;
DyC 104:11–14, 17.
  11 Me es prudente; por tanto, os mando que os organicéis y le señaléis a cada cual su amayordomía;