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EL LIBRO DE ÉTER
CAPÍTULO 8
  26 Por lo tanto, se me manda a mí, Moroni, escribir estas cosas, para que sea destruido el mal, y llegue el tiempo en que Satanás ano tenga más poder en el corazón de los hijos de los hombres, sino que sean bpersuadidos a hacer el bien constantemente, a fin de que vengan a la fuente de toda rectitud y sean salvos.

Notas al pie de página
26a
1 Ne. 22:26.
  26 Y a causa de la rectitud del pueblo del Señor, aSatanás no tiene poder; por consiguiente, no se le puede desatar por el espacio de bmuchos años; pues no tiene poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud, y el Santo de Israel creina.
b
2 Ne. 33:4.
  4 Y sé que el Señor Dios consagrará mis oraciones para el beneficio de mi pueblo. Y las palabras que he escrito en debilidad serán hechas afuertes para ellos; pues los bpersuaden a hacer el bien; les hacen saber acerca de sus padres; y hablan de Jesús, y los persuaden a creer en él y a perseverar hasta el fin, que es la cvida eterna.
Moro. 7:12–17.
  12 Por consiguiente, todo lo que es abueno viene de Dios, y lo que es bmalo viene del diablo; porque el diablo es enemigo de Dios, y lucha contra él continuamente, e invita e induce a cpecar y a hacer lo que es malo sin cesar.