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EL LIBRO DE ÉTER
CAPÍTULO 8
  25 Porque sucede que quien la establece procura destruir la alibertad de todas las tierras, naciones y países; y lleva a cabo la destrucción de todo pueblo, porque la edifica el diablo, que es el padre de todas las mentiras; sí, ese mismo embustero que bsedujo a nuestros primeros padres; sí, ese mismo mentiroso que ha provocado al hombre a asesinar desde el principio; que ha endurecido el corazón de los hombres al grado de que han asesinado a los profetas, y los han apedreado y desechado desde el principio.

Notas al pie de página
25a
b
Gén. 3:1–13.
  1 Ahora bien, la aserpiente era bastuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de ningún árbol del huerto?
2 Ne. 9:9.
  9 Y nuestros espíritus habrían llegado a ser como él, y nosotros seríamos diablos, aángeles de un diablo, para ser bseparados de la presencia de nuestro Dios y permanecer con el padre de las cmentiras, en la miseria como él; sí, iguales a ese ser que dengañó a nuestros primeros padres, quien se etransforma casi en fángel de luz, e incita a los hijos de los hombres a combinaciones gsecretas de asesinato y a toda especie de obras secretas de tinieblas.
Mos. 16:3.
  3 Porque son acarnales y diabólicos, y el bdiablo tiene poder sobre ellos; sí, aquella antigua serpiente que cengañó a nuestros primeros padres, que fue la causa de su dcaída; que fue la causa de que toda la humanidad llegara a ser carnal, sensual y diabólica, ediscerniendo el mal del bien, y sujetándose al diablo.
Moisés 4:5–19.
  5 Ahora bien, la serpiente era más aastuta que cualquiera de las bestias del campo que yo, Dios el Señor, había hecho.