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EL LIBRO DE ÉTER
CAPÍTULO 12
  37 Y aconteció que el Señor me dijo: Si no tienen caridad, es cosa que nada tiene que ver contigo; tú has sido fiel; por tanto, tus vestidos estarán alimpios. Y porque has visto tu bdebilidad, serás fortalecido, aun hasta sentarte en el lugar que he preparado en las mansiones de mi Padre.

Notas al pie de página
37a
DyC 38:42.
  42 Y asalid de entre los inicuos. Salvaos. Sed limpios, los que lleváis los vasos del Señor. Así sea. Amén.
DyC 88:74–75.
  74 Y os doy a vosotros, que sois los primeros aobreros en este último reino, el mandamiento de que os reunáis, y de que os organicéis, os preparéis y bsantifiquéis; sí, purificad vuestro corazón y climpiad vuestras manos y vuestros pies ante mí, para que yo os haga dlimpios;
DyC 135:4–5.
  4 Al partir José para Carthage, para entregarse a los supuestos requisitos de la ley, dos o tres días antes de su asesinato, dijo: “Voy como acordero al matadero; pero me siento tan sereno como una mañana veraniega; mi conciencia se halla libre de ofensas contra Dios y contra todos los hombres. MORIRÉ INOCENTE, Y AÚN SE DIRÁ DE MÍ: FUE ASESINADO A SANGRE FRÍA”. Esa misma mañana, Hyrum, después de haberse preparado para ir —¿a la matanza, diremos?, sí, porque así fue— leyó el siguiente párrafo, cerca del fin del capítulo doce de Éter, en el Libro de Mormón, y dobló la hoja:
b
Éter 12:27.
  27 y si los hombres vienen a mí, les mostraré su adebilidad. bDoy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi cgracia a todos los hombres que se dhumillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas edébiles sean fuertes para ellos.