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EL LIBRO DE ÉTER
CAPÍTULO 12
  12 Porque si no hay afe entre los hijos de los hombres, Dios no puede hacer ningún bmilagro entre ellos; por tanto, no se mostró sino hasta después de su fe.

Notas al pie de página
12a
2 Ne. 27:23.
  23 Porque he aquí, yo soy Dios; y soy un Dios de amilagros; y manifestaré al mundo que soy el bmismo ayer, hoy y para siempre; y no obro entre los hijos de los hombres sino de cconformidad con su fe.
Mos. 8:18.
  18 Así Dios ha dispuesto un medio para que el hombre, por la fe, pueda efectuar grandes milagros; por tanto, llega a ser un gran beneficio para sus semejantes.
Moro. 7:37.
  37 He aquí, os digo que no; porque es por la fe que se obran amilagros; y es por la fe que aparecen ángeles y ejercen su ministerio a favor de los hombres; por tanto, si han cesado estas cosas, ¡ay de los hijos de los hombres, porque es a causa de la bincredulidad, y todo es inútil!
DyC 35:8–11.
  8 Porque yo soy Dios, y mi brazo no se ha aacortado; y mostraré bmilagros, cseñales y maravillas a todos los que dcrean en mi nombre.
b
Mateo 13:58.
  58 Y no hizo allí muchas obras maravillosas a causa de la aincredulidad de ellos.
Morm. 9:20.
  20 Y el motivo por el cual cesa de obrar amilagros entre los hijos de los hombres es porque ellos degeneran en la incredulidad, y se apartan de la vía recta, y desconocen al Dios en quien debían poner su bconfianza.