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EL LIBRO DE ENÓS
  4 Y mi alma tuvo ahambre; y me barrodillé ante mi Hacedor, y clamé a él con potente coración y súplica por mi propia alma; y clamé a él todo el día; sí, y cuando anocheció, aún elevaba mi voz en alto hasta que llegó a los cielos.

Notas al pie de página
4a
2 Ne. 9:51.
  51 Por lo tanto, no gastéis dinero en lo que no tiene valor, ni vuestro atrabajo en lo que no puede satisfacer. Escuchadme diligentemente, y recordad las palabras que he hablado; y venid al Santo de Israel y bsaciaos de lo que no perece ni se puede corromper, y deléitese vuestra alma en la plenitud.
3 Ne. 12:6.
  6 Y bienaventurados son todos los que padecen ahambre y bsed de crectitud, porque ellos serán llenos del Espíritu Santo.
b
c