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EL LIBRO DE ENÓS
  27 Y pronto iré al lugar de mi areposo, que es con mi Redentor, porque sé que en él reposaré. Y me regocijo en el día en que mi ser bmortal se vestirá de cinmortalidad, y estaré delante de él; entonces veré su faz con placer, y él me dirá: Ven a mí, tú, que bendito eres; hay un lugar preparado para ti en las dmansiones de mi Padre. Amén.

Notas al pie de página
27a
b
c
d
Juan 14:2–3.
  2 En la acasa de mi Padre muchas moradas hay; de otra manera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Éter 12:32–34.
  32 Y también me acuerdo de que has dicho que tienes preparada una morada para el hombre, sí, entre las amansiones de tu Padre, en lo cual el hombre puede tener una besperanza más excelente; por tanto, el hombre debe tener esperanza, o no puede recibir una herencia en el lugar que tú has preparado.
DyC 72:4.
  4 Porque el que es fiel y asabio en esta vida es considerado digno de heredar las bmansiones preparadas para él por mi Padre.
DyC 98:18.
  18 No se turbe vuestro corazón, porque en la casa de mi Padre amuchas moradas hay, y he preparado lugar para vosotros; y donde mi Padre y yo estamos, allí también estaréis vosotros.