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QUINTO LIBRO DE MOISÉS
llamado
Deuteronomio
CAPÍTULO 4
  9 Por tanto, aguárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te bolvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que clas enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

Notas al pie de página
9a
Mos. 4:30.
  30 Pero esto puedo deciros, que si no os acuidáis a vosotros mismos, y vuestros bpensamientos, y vuestras cpalabras y vuestras obras, y si no observáis los mandamientos de Dios ni perseveráis en la fe de lo que habéis oído concerniente a la venida de nuestro Señor, aun hasta el fin de vuestras vidas, debéis perecer. Y ahora bien, ¡oh hombre!, recuerda, y no perezcas.
DyC 84:43–44.
  43 Y ahora os doy el mandamiento de tener cuidado, en cuanto a vosotros mismos, de estar diligentemente aatentos a las palabras de vida eterna.
b
1 Ne. 7:10–12.
  10 ¿Cómo es que os habéis aolvidado de haber visto a un ángel del Señor?
c
DyC 68:25.
  25 Y además, si hay apadres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus bestacas organizadas, y no les censeñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de docho años, el epecado será sobre la cabeza de los padres.