Las Escrituras      Ayudas para el estudio  | Buscar  | Opciones  | Marcado  | Ayuda  | Español 
Imprimir   < Anterior  Siguiente >
Doctrina y Convenios
SECCIÓN 93
  38 Todos los espíritus de los hombres fueron ainocentes en el principio; y habiéndolo bredimido Dios de la ccaída, el hombre llegó a quedar de nuevo en su estado de infancia, dinocente delante de Dios.

Notas al pie de página
38a
b
Mos. 27:24–26.
  24 porque, dijo él, me he arrepentido de mis pecados, y el Señor me ha aredimido; he aquí, he nacido del Espíritu.
Moisés 5:9.
  9 Y en ese día descendió sobre Adán el aEspíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo, diciendo: Soy el bUnigénito del Padre desde el principio, desde ahora y para siempre, para que así como has ccaído puedas ser dredimido; y también todo el género humano, sí, cuantos quieran.
AdeF 3.
  3 Creemos que por la aExpiación de Cristo, todo el género humano puede bsalvarse, mediante la cobediencia a las dleyes y eordenanzas del Evangelio.
c
d
Moro. 8:8, 12, 22.
  8 Escucha las palabras de Cristo, tu Redentor, tu Señor y tu Dios: He aquí, vine al mundo no para llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores; los asanos no necesitan de médico sino los que están enfermos; por tanto, los niños bpequeños son csanos, porque son incapaces de cometer dpecado; por tanto, la maldición de eAdán les es quitada en mí, de modo que no tiene poder sobre ellos; y la ley de la fcircuncisión se ha abrogado en mí.
DyC 29:46–47.
  46 Pero he aquí, os digo que los aniños pequeños son bredimidos desde la fundación del mundo, mediante mi Unigénito;