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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 87
Revelación y profecía sobre la guerra, dada por medio de José Smith el Profeta, el 25 de diciembre de 1832 (History of the Church, 1:301–302). Se recibió esta sección en una época en que los hermanos reflexionaban y conversaban sobre la esclavitud de africanos en el continente americano y sobre la esclavitud de los hijos de los hombres por todo el mundo.
1–4, Se predice la guerra entre los estados del Norte y los estados del Sur; 5–8, Grandes calamidades descenderán sobre todos los habitantes de la tierra.
  1 De cierto, así dice el Señor concerniente a las guerras que pronto acaecerán, comenzando por la rebelión de aCarolina del Sur, de las cuales finalmente resultarán la muerte y la miseria de muchas almas;
  2 y vendrá el tiempo en que se derramará la aguerra sobre todas las naciones, empezando en ese lugar.
  3 Porque he aquí, los estados del Sur se dividirán en contra de los del Norte, y los estados del Sur llamarán a otras naciones, aun el país de la Gran Bretaña, como es llamado, y éstas también llamarán a otras para defenderse de otras naciones; y entonces se derramará la aguerra sobre todas las naciones.
  4 Y acontecerá, después de muchos días, que los aesclavos se sublevarán contra sus amos, los cuales serán movilizados y disciplinados para la guerra.
  5 Y también acontecerá que el resto de los que hayan quedado en la tierra se movilizarán y se irritarán extremadamente y hostigarán a los gentiles con severa aflicción.
  6 Y así, con la espada y por el derramamiento de sangre se han de alamentar los habitantes de la tierra; y con bhambre, plagas, terremotos, truenos del cielo, y también con violentos e intensos relámpagos, se hará sentir a los habitantes de la tierra la ira, la indignación y la mano ccastigadora de un Dios Omnipotente, hasta que la consumación decretada haya destruido dpor completo a todas las naciones;
  7 a fin de que cesen de ascender desde la tierra a los oídos del Señor de aSabaot, el clamor de los santos, y de la bsangre de ellos, pidiendo que sean vengados de sus enemigos.
  8 Por tanto, apermaneced en lugares santos y no seáis movidos, hasta que venga el día del Señor; porque he aquí, viene bpronto, dice el Señor. Amén.