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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 76
  35 habiendo anegado al Santo Espíritu después de haberlo recibido, y habiendo negado al Unigénito del Padre, bcrucificándolo para sí mismos y exponiéndolo a vituperio.

Notas al pie de página
35a
2 Pe. 2:20–22.
  20 Ciertamente, si habiéndose ellos aescapado de las bcontaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez cse enredan en ellas y son dvencidos, su estado final viene a ser epeor que el primero.
Alma 39:6.
  6 Porque he aquí, si aniegas al Espíritu Santo, una vez que haya morado en ti, y sabes que lo niegas, he aquí, es un pecado que es bimperdonable; sí, y al que asesina contra la luz y el conocimiento de Dios, no le es fácil obtener cperdón; sí, hijo mío, te digo que no le es fácil obtener perdón.
b
Heb. 6:4–6.
  4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
1 Ne. 19:7.
  7 Porque las cosas que algunos hombres consideran que son de gran valor, tanto para el cuerpo como para el alma, otros las tienen en anada y las huellan bajo sus pies. Sí, hasta al mismo Dios de Israel bhuellan los hombres bajo sus pies. Digo que lo huellan bajo sus pies, pero me expresaré de otra manera: lo estiman como nada, y no dan oídos a la voz de sus consejos.
DyC 132:27.
  27 La ablasfemia contra el Espíritu Santo, que bno será perdonada en el mundo ni fuera del mundo, consiste en cometer homicidio en el que se vierta sangre inocente, y en asentir a mi muerte después de haber recibido mi nuevo y sempiterno convenio, dice el Señor Dios; y el que no obedezca esta ley, de ninguna manera podrá entrar en mi gloria, sino que será ccondenado, dice el Señor.