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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 49
  23 Por tanto, no seáis aengañados, sino continuad con firmeza, besperando que los cielos se estremezcan y la tierra tiemble y se tambalee como un borracho, y que los cvalles sean levantados, y las dmontañas rebajadas, y que sean allanados los lugares escabrosos; y todo esto cuando el ángel toque su etrompeta.

Notas al pie de página
23a
Mateo 24:4–5.
  4 Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os aengañe,
b
2 Pe. 3:12.
  12 aesperando y apresurándoos para la bvenida del cdía de Dios, en el cual los cielos, siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos se derretirán con calor abrasador?
DyC 45:39.
  39 Y acontecerá que el que me ateme estará besperando que llegue el gran cdía del Señor, sí, las dseñales de la venida del eHijo del Hombre.
c
Isa. 40:4.
  4 Todo avalle será balzado, y todo monte y collado serán bajados; y lo torcido será enderezado, y lo cáspero será allanado.
DyC 109:74.
  74 y sea ataviada como una esposa para aquel día en que quitarás el velo de los cielos y harás que las montañas se aderritan ante tu presencia, y sean alzados los bvalles y allanados los lugares ásperos, a fin de que tu gloria llene la tierra;
d
Miq. 1:3–4.
  3 Porque he aquí, aJehová sale de su lugar, y descenderá y caminará sobre las alturas de la tierra.
e
Mateo 24:29–31.
  29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo y los poderes de los cielos serán sacudidos.