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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 29
  40 Aconteció, pues, que el diablo tentó a Adán, y éste comió del afruto prohibido y transgredió el mandamiento, por lo que vino a quedar bsujeto a la voluntad del diablo, por haber cedido a la tentación.

Notas al pie de página
40a
Gén. 3:6.
  6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era aagradable a los ojos y bdeseable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y ccomió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Moisés 4:7–13.
  7 Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios ha dicho: No comeréis de todo árbol del ajardín? (Y hablaba por boca de la serpiente.)
b
2 Ne. 10:24.
  24 Por tanto, mis amados hermanos, reconciliaos con la voluntad de Dios, y no con la voluntad del diablo y la carne; y recordad, después de haberos reconciliado con Dios, que tan sólo en la agracia de Dios, y por ella, sois bsalvos.
Mos. 16:3–5.
  3 Porque son acarnales y diabólicos, y el bdiablo tiene poder sobre ellos; sí, aquella antigua serpiente que cengañó a nuestros primeros padres, que fue la causa de su dcaída; que fue la causa de que toda la humanidad llegara a ser carnal, sensual y diabólica, ediscerniendo el mal del bien, y sujetándose al diablo.
Alma 5:41–42.
  41 Por lo tanto, si un hombre hace abuenas obras, él escucha la voz del buen pastor y lo sigue; pero el que hace malas obras, éste se convierte en bhijo del diablo, porque escucha su voz y lo sigue.