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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 138
  24 Sus semblantes brillaban, y el aresplandor de la presencia del Señor descansó sobre ellos, y bcantaron alabanzas a su santo nombre.

Notas al pie de página
24a
Sal. 104:1–2.
  1 Bendice, alma mía, a Jehová.
Jehová, Dios mío, ¡qué grande eres tú!
Te has vestido de gloria y de majestad.
Isa. 60:19.
  19 El asol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será luz eterna, y el Dios tuyo, tu gloria.
Apoc. 22:5.
  5 Y allí no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del asol, porque Dios el Señor los alumbrará, y reinarán bpara siempre jamás.
JS—H 1:17.
  17 No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mí la luz, avi en el aire arriba de mí a bdos Personajes, cuyo fulgor y cgloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi dHijo eAmado: ¡Escúchalo!
b