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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 137
  6 y me maravillé de que hubiese recibido una aherencia en ese reino, en vista de que había salido de esta vida antes que el Señor hubiera extendido su mano para juntar a Israel por bsegunda vez, y no había sido cbautizado para la remisión de los pecados.

Notas al pie de página
6a
b
Isa. 11:11.
  11 Asimismo, acontecerá en aquel día que el Señor pondrá aotra vez su mano para brecobrar el cremanente de su pueblo que haya quedado de Asiria, y de Egipto, y de Patros, y de Etiopía, y de Elam, y de Sinar, y de Hamat y de las dislas del mar.
1 Ne. 22:10–12.
  10 Y quisiera, mis hermanos, que supieseis que no pueden ser bendecidas todas las familias de la tierra, a menos que el Señor adesnude su brazo a los ojos de las naciones.
Jacob 6:2.
  2 Y el día en que el Señor de nuevo extienda su mano por segunda vez para arecobrar a su pueblo será el día, sí, aun la última vez, en que los bsiervos del Señor saldrán con cpotestad de él para dnutrir y podar su eviña; y después de eso, pronto vendrá el ffin.
c
Juan 3:3–5.
  3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo que el que no anaciere de nuevo no puede ver el reino de Dios.
2 Ne. 9:23.
  23 Y él manda a todos los hombres que se aarrepientan y se bbauticen en su nombre, teniendo perfecta fe en el Santo de Israel, o no pueden ser salvos en el reino de Dios.
Éter 4:18–19.
  18 aArrepentíos, pues, todos vosotros los extremos de la tierra, y venid a mí, y creed en mi evangelio y sed bbautizados en mi nombre; porque el que crea y sea bautizado, será salvo; mas el que no crea, será condenado; y las cseñales seguirán a los que crean en mi nombre.
DyC 76:50–52.
  50 Y otra vez testificamos, porque vimos y oímos, y éste es el atestimonio del evangelio de Cristo concerniente a los que saldrán en la bresurrección de los justos:
DyC 84:74.
  74 En verdad, en verdad os digo, que aquellos que no crean en vuestras palabras, ni se abauticen en el agua en mi nombre para la remisión de sus pecados, a fin de recibir el Espíritu Santo, serán bcondenados y no entrarán en el reino de mi Padre, donde mi Padre y yo estamos.