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Doctrina y Convenios
SECCIÓN 137
  1 Los acielos nos fueron abiertos, y vi el breino celestial de Dios y su gloria, mas si fue en el ccuerpo o fuera del cuerpo, no puedo decirlo.

Notas al pie de página
1a
Hech. 7:55–56.
  55 Pero Esteban, estando lleno del aEspíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la bgloria de cDios, y a dJesús que eestaba a la fdiestra de Dios,
1 Ne. 1:8.
  8 Y dominado de esta manera por el Espíritu, fue arrebatado en una avisión, en la que vio abrirse los bcielos, y creyó ver a Dios sentado en su trono, rodeado de innumerables concursos de ángeles, en actitud de estar cantando y adorando a su Dios.
Hel. 5:45–49.
  45 Y he aquí, el aSanto Espíritu de Dios descendió del cielo y entró en sus corazones; y fueron llenos como de fuego, y bexpresaron palabras maravillosas.
JS—H 1:43.
  43 Después de esta comunicación, vi que la luz en el cuarto empezaba a juntarse en derredor del personaje que me había estado hablando, y así continuó hasta que el cuarto una vez más quedó a obscuras, exceptuando alrededor de su persona inmediata, cuando repentinamente vi abrirse algo como un conducto que iba directamente hasta el cielo, y él ascendió hasta desaparecer por completo, y el cuarto quedó tal como había estado antes de aparecerse esta luz celestial.
b
c
2 Cor. 12:2–4.
  2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el atercer cielo.
1 Ne. 11:1.
  1 Pues sucedió que después que hube deseado conocer las cosas que mi padre había visto, y creyendo que el Señor podía hacérmelas saber, mientras estaba yo sentado areflexionando sobre esto, fui barrebatado en el Espíritu del Señor, sí, hasta una cmontaña extremadamente alta que nunca antes había visto, y sobre la cual nunca había puesto mis pies.
Moisés 1:11.
  11 Pero ahora mis propios ojos han visto a aDios; pero no mis ojos bnaturales, sino mis ojos espirituales; porque mis ojos naturales no hubieran podido ver; porque habría cdesfallecido y me habría dmuerto en su presencia; mas su gloria me cubrió, y vi su erostro, porque fui ftransfigurado delante de él.